Sarah Berdnhart… ¿la escultora?

La primera artista ‘Superstar’

Si hacemos una rápida navegación por internet buscando información sobre Sarah Berdnhart, lo primero que nos cuentan es que es una actriz destacada nacida en Francia en 1844, aunque existe un enigma que envuelve sus orígenes, ya que fue la hija ilegítima de una cortesana parisina y un noble belga que pronto se olvidó de ella. Se educó en Bretaña con una ama de cría y después fue llevada a París.

Sobre Henriette Rosine Bernard -su verdadero nombre, y siguiendo esta rápida búsqueda- siempre se recalca lo gran actriz que era que, sumado a su singular belleza, provocaba que irradiara luz de estrella por sus apasionantes actuaciones. Sus famosas actuaciones de «La dama de la camelias» de Alexandre Dumas (hijo) y su gran habilidad para “fallecer” en el escenario hacían que el público aplaudiese durante largo tramos de tiempo.

Figura 1. Sarah Bernhardt fotografiada por Napoleon Sarony.
Musa del pintor

Sirvió como modelo e inspiración para Alfons Mucha, un pintor y artista decorativo checo -exponente del Art Nouveau-, con sus carteles publicitarios y a ella le vino genial para fortalecer aún más su imagen. Porque Sarah era camaleónica, extravagante y enigmática. Le gustaba dormir en un ataúd, por ejemplo. También se dice que entre sus muchos amantes, se encontraba Víctor Hugo.

Pero más allá de estos cotilleos, hoy nos atañe contar sobre ella que las artes escénicas no eran el único punto fuerte de esta artista tan plural.

¿Qué pasa con su faceta como escultora, pintora y escritora? ¿Acaso no conviene dar una imagen más profunda de ella, más allá de escenarios y papeles de mujer atrevida? ¿Es que era mucho más simple profundizar solo en lo gran actriz y modelo que fue?

Sarah Bernhardt y su faceta como escultora
Figura 2. «Ophelia», relieve realizado por Sarah Bernhardt en 1880. Mármol 50×79 cm.

La sensibilidad de Sarah iba más allá de la interpretación. Expresaba a través de la escultura de una forma delicada, pero con potencia. Tal y como ella era. Su trabajo era de gran calidad, tenía mucho oficio, lo daba todo desde la humildad como escultora y podía presumir sobre su trabajo, aunque el machismo de la época se lo impidiera. De hecho, aún a día de hoy no se menciona apenas a esta artista en clases de escultura o historia del arte.

Figura 3. Sarah Bernhardt en su estudio trabajando.
Figura 4. Sarah en su estudio trabajando

A Sarah le gustaba mancharse las manos de barro, pasar horas en el estudio; trabajos como los que Sarah Bernhardt hacía necesitaban tiempo, dedicación y estudio. En la imagen 3 (arriba) podemos ver como trabaja el torso de la figura “Medea” a tamaño natural y ya puede percibirse la calidad de oficio que la artista tenía. Fue introducida en la escultura por Roland Mathieu-Meunier.

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Figura 5. Busto en mármol de Louise Abbema (1858 – 1927). Sarah Bernhardt, 1878.

Busto realizado para Louis Abbema donde podemos apreciar la originalidad de la pose, la mirada de la protagonista, es expresión en estado puro. Acostumbramos a ver bustos con semblante serio, más bien idealizados, pero aquí es todo lo contrario, pues tiene cierto movimiento y dinamismo.

Figura 6. Después de la tormenta”. Sarah Bernhardt, 1876. Mármol. 74x60x58cm.

Esta gran pieza naturalista recuerda a “La Piedad” de Miguel Angel. Fue su primer grupo escultórico, titulado “Después de la tormenta”. Una campesina bretona sostiene a su nieto que había sido atrapado por las redes de un pescador. La propia Sarah fue testigo de dicha situación en la que el niño había muerto, sin embargo ella lo retrata sosteniendo con su mano las faldas de la abuela, lo que da cierta esperanza.

La autoría de esta obra fue puesta en duda, ya que criticaban que dicha complicación y lo brillante que era el trabajo requería a más de una persona, poniendo en duda incluso la implicación de Sarah Bernhardt. Pero no toda la élite intelectual masculina francesa estaba en su contra. Émile Zola fue un gran defensor de su trabajo, por ejemplo. Además, le otorgaron la Medalla de Plata en el Salón de París en 1876, donde presentó obras entre 1874 y 1891. Se dice que Sarah realizó alrededor de cuarenta esculturas, pero desafortunadamente la mayoría han desaparecido. “Después de la tormenta” se encuentra en el National Museum of Women in the Arts de Washington D.C. Es la única pieza en mármol que se conserva.

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Artículo realizado por María García Santiago, en colaboración con Ignotocracia.

Web: https://mariasantiagoblog.wordpress.com
Instagram: @mariaasantisima

Referencias

  • http://www.lahornacina.com/curiosidadesfrancia5.html
  • https://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2019/05/siglo-xix-sarah-bernhardt.html
  • https://www.dailyartmagazine.com/divine-sarah-sarah-bernhardt-the-first-artist-superstar
  • https://midcenturymodernmag.com/youre-a-real-sarah-bernhardt-70ca0a90150b
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