Richard Mutt era nombre de mujer

Y Elsa Von Freytag-Loringhoven se escondía detrás de él.

Casi un siglo después de su muerte, todavía no se reconoce como suya La fuente, una de las obras de arte más destacadas de la historia.

Hace unos meses leí Recuerdos del futuro, de Siri Hustvedt. Mi nota ha ido variando entre un cuatro y un cinco en Goodreads, pero eso es lo de menos. Hustvedt fue la primera persona a la que le oí —le leí—poner en cuestión la autoría de La fuente, posiblemente el ready made más famoso de la historia del arte. Hasta ahora había sido atribuido a Marcel Duchamp, enfant terrible del movimiento dadá, pero la autora norteamericana sugiere otro nombre: el de la baronesa Elsa Von Freytag-Loringhoven.

La baronesa Elsa Von Freytag y la obra La fuente. Via Emma Trinidad.

Vayamos por partes. Decir que Freytag-Loringhoven es una desconocida sería un completo insulto a su producción artística y figura performer, pero es acertado mencionar que no ocupa el mismo puesto que sus colegas masculinos en la mente de las personas a las que preguntan por artistas dadaístas. Y no es que fuera menos prolífica que Tristan Tzara o Francis Picabia —la baronesa cuenta con varios libros de poesía además de obras plásticas—, pero no es difícil intuir hacia dónde se dirige el asunto.

En 1917, Marcel Duchamp envía el famoso urinario a la exhibición Society of Independent Artists, y el resto es historia. Pero la versión oficial acerca de la compra del objeto en J.L. Mott Iron Works se contradice con una carta que el propio Duchamp escribió a su hermana ese mismo año:

«Una de mis amigas, que utiliza un pseudónimo masculino, Richard Mutt, me ha enviado un urinario de porcelana como escultura. Como no tiene nada de indecente, no hay razón para rechazarlo».

La carta se publicó en 1982, y tanto el crítico de arte Julian Spalding como el historiador Glyn Thompson han sabido reunir las pruebas suficientes para demostrar la autoría de la baronesa en el artículo «Did Duchamp Steal Elsa’s Urinal?» [¿Robó Marcel Duchamp el urinario a Elsa?], además de en la exposición «A Lady’s Not a Gent’s».

Entonces ¿por qué se sigue mencionando el nombre de Duchamp en un lugar que no le corresponde?

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El mundo del arte, en general, parece haberse vuelto ciego de repente. Lo que ya sucedió con Artemiscia Gentileschi y sus cuadros se viene repitiendo desde 1927, cuando la baronesa moría sin reconocimiento en su piso de Berlín tras verse sumida en la más absoluta pobreza. Y no es que todo esto sea un invento para destruir a Duchamp, una conspiración de mujeres artistas que pretenden hundir al genio que nos legó Francia: el mal que este haya hecho queda enterrado con él en el siglo pasado. El problema viene de la mano de una comunidad que se niega a reconocer lo que le ponen por delante. Cabría plantearse entonces si esto se da por pura comodidad o se trata justo de lo contrario: en pleno año 2020 todavía incomoda que se cuestione la palabra de un hombre, y más cuando es una mujer la que debería remplazarlo como genio histórico—o, al menos, como autora de una obra histórica—.
Aún podemos dudar de esto. Dar un voto de confianza a Marcel, intentar buscar la manera de que su versión cuadre. Pero es inadmisible que se siga tolerando el no haber hecho el más mínimo de los esfuerzos por revisar la veracidad de la autoría. No solo no se ha abierto ningún tipo de investigación de manera oficial, sino que periodistas, literatos, profesores e incluso académicos continúan machacando una versión que hace tiempo dejó de estar actualizada. La fuente se sigue escribiendo con nombre de hombre, lo que demuestra un absoluto desconocimiento en cuanto a los cambios en la historia del arte— o, lo que es peor, una voluntad de ignorancia.

 

Artículo realizado por Marta Ramírez, periodista, en colaboración con Ignotocracia.

 

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Bibliografía y referencias:

Hustvedt, S. (2019). Recuerdos del futuro. Barcelona, España. Seix Barral. 

http://www.golob-gm.si/29-Letters-from-Marcel-Duchamp-to-SuzanneDuchamp-and-Jean-Crotti.htm [consultado el 16/4/20] 

http://authenticationinart.org/pdf/artmarket/Did-Marcel-Duchamp-stealElsa%E2%80%99s-urinal-The-Artnewspaper.docx.pdf [consultado el 16/4/20] 

https://elpais.com/ccaa/2020/02/11/catalunya/1581439684_235389.html?event_l og=oklogin&o=cerrado&prod=REGCRART [consultado el 16/4/20]

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