Quejíos de libertad, flamenco y franquismo

Desde su concepción, el flamenco ha ido sufriendo distintos cambios, aunque quizás los más relevantes fueron los ocurridos durante el siglo XX, debido al turbulento contexto. La llegada de la opresión brutal y la censura extrema modificó aspectos del flamenco, creando nuevas olas rítmicas y líricas.

Durante la década de los años treinta y cuarenta, el flamenco era una cuestión marginal, asociado a las clases más bajas de la sociedad. Un arte no comprendido por la gran mayoría, ya que era la cultura gitana la que se dedicaba al cante flamenco, como bandera de su identidad y raíces de su pueblo. Tomaban el flamenco como forma de evasión de la realidad y la marginación que vivían en tiempos de posguerra. 

En los años de la Guerra Civil española, de 1936 a 1939, el flamenco será el instrumento de ataque de muchos cantaores, que abiertamente se posicionan como republicanos. Tras el triunfo del bando golpista, muchos de los cantaores que se habían posicionado en pro de la República tuvieron que huir, como Miguel de Molina o La Niña de los Peines, que defendió la libertad de la mujer y la libertad de la República.

El flamenco deja de ser algo marginal en los años cincuenta. Poco a poco,  comienza a salir de las zonas del sur de Andalucía y se expande por todo el territorio nacional, las giras de los cantaores llevan el flamenco a todos los rincones de la geografía española, el fin de los años de posguerra se acerca y, aunque el régimen sigue siendo férreo, la alegría y los ecos de libertad se disimulan en las letras de las canciones, siempre bajo supervisión de la censura.

La década de los sesenta trae consigo nuevos aires para el flamenco; es ahora cuando se produce la institucionalización de este arte. Son años de desarrollo económico para España. La estabilidad del capital hizo factible que los cantaores dejasen de actuar en los cortijos por cuatro duros y dar el salto a los tablaos; pasaron de cantar en la fiestas de señoritos a lugares llenos de arte. Entre ellos podemos destacar a la Morería, Zambra, El duende

La crítica al régimen y al orden establecido se hacía más aguda en estos lugares, lejos de los ojos de los grandes terratenientes. Por otro lado, muchas de las letras de los jóvenes que pasaban por los tablaos ni siquiera eran revisadas por la censura hasta que el cantaor no alcanzaba gran notoriedad en el medio. Una de las grandes voces que suenan en esas tablas es la de José Menese, un cantaor por y para la libertad, que mostraba en sus canciones las injusticias que sufría el pueblo español. Letras escritas por el poeta y pintor Francisco Moreno.

A finales de los años sesenta y principios de los setenta resurge la reivindicación del pueblo flamenco, del cante flamenco, la coyuntura de España respecto al orden mundial establecido denota un cierto olor a rancio, los españoles nos encontrábamos en una burbuja y eran estos cantautores los que salían de España, conocían el Mundo que nos rodeaba y traían innovaciones, nuevas formas de pensar, de conjugar el cante, pero todo ello chocaba con los ideales del régimen. Figuras como la de Morente, a quien se le censuró el homenaje que intentó realizar en uno de sus discos a Miguel Hernández. Defensor del pueblo gitano, bandera de la lucha a favor de la libertad de poderes, comprometido con el socialismo… Morente grabó canciones dedicadas a Lorca, en su disco «Omega», de fuerte carácter anticapitalista.

De esta época también podemos destacar la figura de Curro Albaycín, flamencólogo comunista, que casi pierde la vida en un ataque de varios miembros pertenecientes a Fuerza Nueva. Sus atacantes dispararon gritando que ya no recitaría más a Lorca.

Manuel Gerena fue el cantaor que más trabajo dio a la policía armada en los años setenta, pues Gerena es uno de los cantaores más perseguidos y detenidos. Incluso se le llegó a prohibir que actuara en todo el país.

Destacar a El Piki y Luis Marín, siendo el último miembro de la ORT, cantaor anticapitalista, social. Ambos murieron atropellados.

Por último citar a El Cabrero, cantaor anarcosindicalista, muy influyente en la canción protesta. En sus letras sólo hay espacio para la crítica social.

Los cantaores flamencos no tenían pudor ni miedo a la hora de expresar su opinión respecto a la época a través de las letras, en muchas ocasiones escritas por ellos y en otras por terceros; letras que con gran disimulo conseguían escapar de las garras de la censura. Cuanto más conocido era el cantaor, más se debía leer entre líneas. No era un ir y oír a una persona que canta. Las letras se exprimían, se analizaban cautelosamente. De Gerena se dice que sus conciertos eran auténticas reivindicaciones sociales.

La protesta y la inconformidad en el flamenco no era nueva, pero la forma en la que se hacía ahora, sí. Pues no sólo se creaba arte, también se creaba opinión, el arma de la que toda dictadura huye, pues el pueblo analfabeto a través de las letras conseguían entender todo aquello que el régimen intentaba ocultar con pólvora. Con la opinión nace la cultura, el debate y una nueva forma de pensar que condicionó los últimos años de la dictadura.

Letras como:

Me amarga la boca

cuando los maldigo,

como amargaba la aceituna verde

del olivarito.

Son condenas que José Menese lanza sobra la Guardia Civil, tras la muerte a manos de éstos de un vecino suyo de La Puebla de Cazalla, tras ser arrestado por rebuscar las aceitunas antes de la recolecta. Cosa muy propia en la Baja Andalucía de entonces, dada las condiciones alimentarias de las capas más humildes de la sociedad. Dicha letra no fue censurada. Otra letra de Menese que denuncia la situación y que se libró de la censura es la siguiente:

Que como busco y rebusco,

busco la leña,

y a trancas y barrancas

vamos tirando.

Que Dios te valga,

si en la vereda

sale la guardia.

La lucha contra el caciquismo se hacía como se podía, y ésta era una de las mejores formas, pues calaba y mucho en el pensamiento de la masa. Las tinieblas paulatinamente se iban retirando frente a la llegada del sol. Pero aún quedaba mucho camino por andar y no iba ser nada fácil. El miedo a una nueva Guerra Civil estaba latente, las antiguas generaciones se conformaban con tener paz, pero la nuevas que no habían vivido una guerra, ni posguerra, no tenían miedo y cada vez los jóvenes se implicaban más en la vida política del país, haciendo que está dejase de ser un tema tabú en bares, cafeterías y hogares. El temor a los censores iba en declive.

En la década de los setenta nuevas voces emergían, sumándose a la lucha contra la dictadura. Es ahora cuando se consagra José Monge, más conocido como Camarón de la Isla, quien inició una nueva manera de cantar. Camarón fue un genio y un revolucionario.

Otro cantaor de la época fue Enrique Morente, mucho más activo dentro de la canción protesta. Una de sus canciones estrellas de 1973 fue Pá ese coche funeral, donde hacía referencia al atentado de Carrero Blanco, atentado que cambió el curso de la política interior de los últimos años del régimen.

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Pá ese coche funeral ,

que la persona que va dentro

me ha hecho a mí de pasar,

los más terribles tormentos.

En el mes de noviembre de 1975, España vive uno de los momentos más importantes de la Historia Contemporánea. Francisco Franco fallece, poniendo fin a 40 años de dictadura. La situación en el país es bastante confusa. Los españoles no saben qué va a pasar con el futuro del país. La incertidumbre cada vez era más latente en las calles, cafés y círculos culturales, la opinión pública se encontraba a la espera de nuevos acontecimientos. Finalmente, días después de la muerte del caudillo, Juan Carlos de Borbón se convierte en Juan Carlos I de España, dando inicio a la monarquia parlamentaria pero ni el nuevo gobierno ni la nueva situación política del país escapa de las letras de los cantaores de flamenco.

En 1976, coincidiendo con el período de reivindicaciones autonómicas, José Mercé grabó un disco en el que narraba la situación del país.

Yo me salí a un caminito,

en busca de libertad,

y en llegando a la mitad,

me llevaron conducío

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los de la Guardia Real.

José Mercé fue uno de los primeros gitanos en sumarse a la canción protesta, además de denunciar el sufrimiento que el pueblo gitano pasó durante la Guerra Civil. José será partidario de no olvidar el horror y la dureza de una España que era totalmente anacrónica en el tiempo. Como él,  muchos otros decidieron que no se podía olvidar los sucedido, que lo ocurrido años atrás fue demasiado grave como para olvidarlo así de fácil, no pedían guerra, pero sí respeto. Querían paz y reconocimiento, no entendían cómo personas que habían ejercido cargos políticos en la España de Franco estaban construyendo las base de la democracia, pretendiendo olvidar los muertos, las carreras delante de la Guardia Civil y el hambre.

Por otro lado el disco de José Menese titulado Andalucía 40 años denunciaba los atropellos de la dictadura, además denunciaba del pasotismo de ciertos partidos, como por ejemplo el PCE, del cual él era miembro. Menese se niega a romper con su pasado, así como realizaba una fuerte crítica a la forma en la que se estaba construyendo el camino hacia la democracia. Una de sus letras donde se observa dicha denuncia es la siguiente:

Y el ayer como el ahora:

Miguel Hernández, Besteiro,

Centeno y Julían Grimau,

mil estudiantes y obreros

muertos o martirizados.

José Menese, al igual que José Mercé, quiso realizar una crítica a la monarquía en una letrilla que dice:

Que la Virgen nos ampare,

que ahora cuidan el rebaño,

con los mismitos , mismitos collares,

los mismos perros de antaño.

La década de los ochenta llegó con una nueva forma de realizar la protesta a través de las canciones. El flamenco quedó ligado una etapa anterior, ahora eran años de pop, de rock y de cambios radicales en todos los aspectos de la vida social y política. Era el tiempo de la Movida Madrileña, pero el flamenco supo adaptarse a los nuevos estilos. Los sones del pop-rock andaluz sonaban ya desde hacía bastante tiempo. Grupos como Triana, Smash o Alameda seguían sonando en el sur de España, mientras la capital estaba en otro espacio musical muy diferente.

Este breve viaje por la evolución de las letras flamencas a lo largo de parte de la historia del franquismo, así como la lucha a través del flamenco a la opresión franquista, hace pensar sobre aquella época anacrónica y oscura. Nos muestra la raíz o esencia del flamenco, que a pesar del paso del tiempo nunca se pierde. La protesta ante las injusticia, la condena de la opresión y la lucha por una vida mejor. 

Debemos entender que muchos de estos artistas flamencos de cante jondo fueron verdaderos inspiradores y funcionaron como una manera de evasión para la población de la época. Ellos, con sus letras y quejíos, daban fuerza al pueblo hambriento que sin ánimos pero con mucha esperanza se levantaba cada día para ir a trabajar en los campos, como jornaleros de sol a sol. Nadie mejor que el cantaor entendía a estas personas, puesto que en la mayoría de los casos esos cantaores habían sido jornaleros, o pequeños zapateros como es el caso de Menese. Habían sufrido, y mucho, las consecuencias del triunfo del franquismo. Quién mejor que uno de ellos para cantar al mundo las penas de un pueblo que, herido y hambriento, se desangraba paulatinamente.

Artículo redactado por Francisco Javier Lorenzo Romero, en colaboración con Ignotocracia.

Fuentes:

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Nicolás, M. A. (2005). Breve historia de la España de Franco.(Cap.3.).Madrid: Catarata.
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https://enlucha.wordpress.com/2012/10/10/flamenco-y-revolucion/
Marcos, J. J.(2010).Flamenco contra Franco. Público , 18 de Septiembre. Disponible en:http://www.publico.es/culturas/flamenco-franco.html
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Molina, M., (1990) Entrevista en Las Coplas [VHS] , Argentina , Canal Sur Tv , 6 de Marzo de 1990.
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