Posmemoria: Vestigios de un pasado presente en España (II)

Si no has leído la primera parte de este artículo, redactado por María Rosa Aránega en colaboración con Ignotocracia, te invitamos a que lo hagas aquí.

Una imagen, no más que la historia, no resucita nada en absoluto. Pero “redime”: salva un saber, recita pese a todo, pese a lo poco que puede, la memoria de los tiempos.

Georges Didi-Huberman

 

“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En ese cuadro se representa a un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Los ojos se le ven desorbitados, tiene la boca abierta y además las alas desplegadas. Pues este aspecto deberá tener el ángel de la historia. Él ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies. Bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Lo que llamamos progreso es justamente esta tempestad”.

“Angelus Novus” (1920) Paul Klee

 

De esta forma tan generosa interpretaba el filósofo Walter Benjamin el contenido del dibujo de Paul Klee (pintor suizo-alemán del siglo XX) titulado “Angelus Novus”. En la misma línea, el filósofo Giorgio Agamben asemeja la figura de Klee con la persona que al perder contacto con la experiencia del pasado, es incapaz de encontrar su lugar en la historia. Ambos autores hablan del irremediable paso del tiempo que aleja a las personas de ciertos acontecimientos traumáticos de gran valor e impiden que éstos puedan ser entendidos adecuadamente por las generaciones venideras puesto que cada una genera una conexión con el pasado distinta.

Cada lugar contiene unas particularidades especiales. En España, la Guerra Civil fue ganada por los militares golpistas apoyados por las fuerzas de la Alemania nazi y las fascistas de Italia principalmente. El régimen erigido por los vencedores se prolongó 40 años, hasta 1975, sin que nadie interviniese como se hizo con el resto de fascismos de Europa. Durante ese tiempo se sucedieron las persecuciones por motivos políticos, los fusilamientos, los escarnios públicos, las desapariciones, las detenciones, los campos de trabajos forzados y los juicios a opositores bajo una ley penal hecha a medida, en una clara vulneración masiva de los recién creados derechos humanos. En esos 40 años, nació una nueva generación, la de hijos e hijas, que nacieron y se criaron de lleno en la dictadura predeterminados por acontecimientos que preexistían a su nacimiento. El limbo entre la ausencia de conflicto, el adoctrinamiento en los valores y normas nacionalcatólicas y la contención ideológica ante un sistema dictatorial provocó una ruptura en la comunicación. La ley de amnistía de 1977 apuntaló la idea de olvido de todos los crímenes cometidos por el Estado. En muchos casos, crímenes de lesa humanidad, imprescriptibles y que debieron y deben ser juzgados por el Derecho Internacional. La falta de higiene pública obligó a muchas víctimas a seguir compartiendo espacios con sus victimarios. Por ello, la equiparación de culpas entre represores y represaliados, la nula liquidación de responsabilidades, la ausencia de reparación moral y la quiebra en la trasmisión histórica de ese pasado convierten a España en un caso sumamente trascendental para elaborar el concepto de “posmemoria”.

 

Mostrar la relación entre memoria e imagen es fundamental pues, para autores como Walter Benjamin, la memoria principalmente se presenta en términos de imagen. La mediación de las imágenes en la transmisión y conexión con un pasado no vivido es uno de los recursos más propicios para la activación y estimulación de relatos. Para situar este proceso se parte desde una primera generación, los testigos, que han vivido o sobrevivido a la Guerra Civil y la dictadura franquista. La segunda generación, los hijos e hijas, nacieron en plena dictadura aunque la mayoría no sufrieron explícitamente la violencia. Por último, se encuentra la tercera generación, la de nietos y las nietas, que mayormente nacieron y crecieron en pleno sistema democrático. La trasmisión de información principalmente se les llega de forma oral, pero el paso del tiempo otorga a la imagen el principal espacio de trasmisión de la memoria, un lugar inmortal y tangible para acceder y conectar con relatos fragmentarios del pasado. Esta conexión se relaciona con la “apropiación generacional” y con el modo en que los jóvenes leen el pasado desde sus propias condiciones de existencia, y que frecuentemente conduce a cuestionar “¿qué tiene esto que ver conmigo?” y “¿cómo nos afecta?”.

Según el fotógrafo Clément Chéroux, la principal causa que mueve, en primer lugar, a las generaciones más jóvenes a trabajar artísticamente la memoria de sus predecesores, y, en segundo lugar a sociólogos, antropólogos, filósofos y teóricos del cine y del arte a reivindicar el valor ético y estético de dichas creaciones, es la conciencia de la paulatina e inevitable desaparición de los supervivientes directos de la historia. El psiquiatra Ivan Boszormenyi asegura que son los nietos los que están teniendo un papel importante porque poseen un legado, la herencia de un proyecto político pendiente, incluso “una lealtad invisible con sus antepasados”. Los jóvenes reivindican el pasado de su comunidad y sus pequeños relatos y traumas desvirtuados que, ignorados por las instituciones, no tienen otro lugar que la creación artística para reconstruir memorias verosímiles y activar un flujo de conciencia crítica.

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Es necesario reconocer esta labor para comprender las reelaboraciones que sufre la memoria y la historia de generación en generación sobre un pasado traumático colectivo, cuya interpretación es capaz de tambalear los relatos hegemónicos y la opinión pública de la historia. Para ello, constantemente nos valemos de la imagen como dispositivo capaz de superar la división sensorial y temporal que existe con respecto a una experiencia del pasado no vivida. Es por ello que para hablar de memoria e identidad, y por supuesto sobre la formación de la posmemoria, es de paso obligado hablar en términos de imagen.

Artículo redactado por María Rosa Aránega en colaboración con Ignotocracia.

Iñaki y Frenchy:

Posmemoria: Vestigios de un pasado presente en España (I)

Bibliografía

Agamben , G. (2011). Infancia e historia. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora.

See Also

Belting, H. (2007). Antropología de la imagen. Madrid: Katz.

Boszormenyl, I., &; Spark, G. (2008). Lealtades invisibles. Madrid: Editorial Amorrortu.

Ruiz-Vargas, J. (2006). Trauma y memoria de la Guerra Civil y de la dictadurafranquista. Hispania Nova: Revista de historia contemporánea(6). Recuperado el 20 de abril de 2019, de http://hispanianova.rediris.es/6/dossier/6d012.pdf

Valverde Gefaell, C. (2014). Desenterrar las palabras. Transmisión generacional del trauma de la violencia política del s.XX en el Estado español. Barcelona: Icaria Editorial.

Volkan, V. (2000). Traumatized societies and Psychological care: Expanding the concept of Preventive Medicine. Mind and Human Interaction, 11(3), 177-194.

Volkan, V. (2018). Psicología de las sociedades en conflicto: psicoanálisis, relaciones internacionales y diplomacia. Barcelona: Herder Editorial.

ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA. ARMHEX.

https://cordobabn.com/2019/08/28/palma-del-rio-rinde-homenaje-a-las-victimas-del-franquismo/

 

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