Posmemoria: Vestigios de un pasado presente en España (I)

“…sutiles pretéritos, que ya no son y siguen siendo. Los de mi padre no eran, sino que habían sido (…). Los míos no eran, pero tampoco habían sido; no tenía ni había vivido aquellos pasados múltiples, y sin embargo los de mi padre eran como si fuesen míos: sutil pretérito, que no fue y sigue siendo.” – Sergio Chejfec, Lenta biografía

 

En 1944, el jurista Raphael Lemkin creó el término “genocidio”. Se trata de un neologismo compuesto por el prefijo griego genos (raza, tribu) y el sufijo latino cidio (aniquilamiento). Lemkin definió el crimen de genocidio como “la aniquilación planificada y sistemática de un grupo nacional, étnico, racial o religioso hasta que deja de existir como grupo”. Lemkin explicaba que dicho crimen no significa necesariamente la destrucción inmediata y total de un colectivo, sino también una serie de acciones planificadas para destruir los elementos básicos de la existencia grupal, tales como el idioma, la cultura, la identidad nacional, la religión, la economía y la libertad de sus integrantes. Por ello, el Holocausto nazi es la piedra angular que se establece como fenómeno central para entender esta serie de episodios que vertebraron el siglo XX: el exterminio masivo de personas, el involucramiento de los Estados nacionales en la planificación de estas matanzas, las narrativas negatorias de identidades sociales, las reconstrucción de una memoria de las víctimas y el desarrollo de un sistema judicial internacional.

Tras el Holocausto y los posteriores juicios de Nüremberg, no remitieron las experiencias genocidas. Por el contrario, numerosos regímenes totalitarios, muchos también de corte militar-fascista, asolaron otros países. No obstante, a la vanguardia de la lucha contra el fascismo, se encontró la Guerra Civil Española (1936-1939), la primera batalla de la democracia contra el fascismo europeo. El historiador Eduardo de Gúzman afirma que “si todas las guerras son temibles, ninguna supera en dolorosa angustia a las de carácter civil”. Si bien, las fuerzas aliadas (Británico, Francia, Unión Soviética y Estados Unidos) intervinieron en los regímenes fascistas de Alemania e Italia, la no intervención internacional sobre España supuso una derrota mayor que la que supuso el 1 de abril de 1939. A los casi 4 años de Guerra Civil, le siguieron 40 años de dictadura franquista, autarquía, pobreza, restricción de libertades y una represión ideológica que duró hasta 1975 con la muerte del dictador. La dictadura cambió las relaciones sociales, los símbolos, los festejos, la toponimia, el concepto de bien y de mal… La justicia franquista, con su marco jurídico construido a medida, continuó ejecutando a opositores políticos hasta poco antes la muerte del dictador.

«Donde habita el recuerdo.» (2011) Clemente Bernad.

Las cifras ascienden a alrededor de 500.000 personas asesinadas y 114.226 desaparecidas, según la Asociación para la Recuperación de Memoria Histórica (ARMH), lo que convierte a España en el primer país en número de desapariciones forzadas de la Unión Europea y en el segundo en el mundo, después de Camboya. Son más de 2.500 fosas comunes las que se han localizado hasta el momento en el territorio español. Miles de españoles, la mayoría exiliados a Francia, acabarían también en los campos de concentración nazis. Por si no fuera poco, a la muerte de Franco, se tejió una Ley de Amnistía que se interpone entre los diversos procedimientos judiciales que se proponen juzgar por el Derecho Internacional las violaciones de derechos humanos producidas desde 1939 hasta 1975 y apuntaló la idea de olvido de todos los crímenes cometidos por el Estado.

¿Cómo puede ser posible que un siglo tan violento como el XX no haya dejado secuelas? ¿Cómo pesa un pasado traumático no resuelto en la memoria? ¿Cómo se comunica esta memoria en las generaciones posteriores? ¿Puede un conflicto ser transmitido de tal manera que una generación posterior llegue a comprometerse con él? ¿En qué lenguajes se manifiestan esas generaciones su deseo de acceder y señalar una injusticia que no han experimentado? A partir de los años 90, numerosos teóricos se aventuraron a poner nombre a este fenómeno. Algunos de ellos fueron “memoria agujereada” de Raczymow, “memoria heredada” de Lury, “memoria tardía” y “memoria protésica” de Landsberg, o “memoria vicaria” de Young. El más afianzado posiblemente sea el de Marianne Hirsch, hija de supervivientes del Holocausto, que concibe el término de “posmemoria” para describir la relación de las generaciones “del después” con experiencias traumáticas que se transmiten mediante relatos, imágenes, fotografía familiar, comportamientos o afecciones a través de la familia y la cultura, en general.

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«Donde habita el recuerdo.» (2011) Clemente Bernad.

La aplicación de este concepto, inicialmente se atribuye a la disciplina de Estudios del Holocausto, pero logra ampliar su estudio a otros muchos contextos de eventos traumáticos: las dictaduras militares de América Latina, Bosnia, Ruanda, Palestina, Afganistán o España. Cada lugar contiene unas particularidades especiales, no obstante, por su cercanía al Holocausto, la experiencia de una guerra civil y posterior dictadura militar, y a la gestión de dicho pasado, merece especial atención España. En los últimos años, se está logrando incorporar la posmemoria a España de la mano de investigadores como Laia Quílez o José Carlos Rueda, cuya labor se centra en analizar las producciones culturales realizadas por los descendientes de los testigos de la Guerra Civil y la dictadura con el objetivo de visibilizar las memorias subterráneas, enfrentarse a un relato hegemónico y acceder al pasado. Hirsch la explica como una estructura intergeneracional y transgeneracional de trasmisión de las secuelas en la narración de un recuerdo traumático. Para ello, se sirve de fuentes que provienen de aquellas personas que sí vivieron el acontecimiento, pero Hirsch va más allá y señala al trabajo de la formación de posmemoria como un plataforma de compromiso político, con carácter reparativo inspirado en el feminismo (en relación a la fuerte red femenina de conservación de la memoria) y que genera otros movimientos de cambio social.

Las nuevas investigaciones que incorporan la posmemoria a España reflejan el difícil vaivén psicológico entre la ruptura y la continuidad de una comunicación quebrada por el sufrimiento y la represión que acaba transmitiéndose como un legado a segundas y terceras generaciones. Hablar de posmemoria, por tanto, significa irremediablemente hablar de sus modos de representación en términos de imagen para superar, a través de la percepción, la distancia temporal y sensorial que existe respecto a una experiencia no vivida, así como señalar las creaciones artísticas que las segundas y terceras generaciones se han visto abocadas a producir para inferir y reconstruir un pasado cuyas secuelas no han sido reparadas.

Artículo redactado por María Rosa Aránega en colaboración con Ignotocracia

Lee la segunda parte de este artículo aquí.

Iñaki y Frenchy:

Bibliografía

Guzmán , E. (1974). El año de la victoria. Madrid: G. del Toro.

Hernández de Miguel, C. (2015). Los últimos españoles en Mauthausen. Barcelona: Ediciones B.

Hirsch, M. (2015). La generación de la posmemoria: escritura y cultura visual después del Holocausto. Madrid: Carpe Noctem.

Landsberg, A. (2004). Prothetic Memory: The Transformation of American Remembrance in the Age of Mass Culture. New York: Columbia University Press.

Lemkin, R. (1944). Axis rule in Occupied Europe. Laws of Occupation, Analysis of Government, Proposals for Redress. New York: Columbia University Press.

Lury, C. (1998). Prosthetic Cuture: Photography, Memory, Identity . London & New York: Routledge.

See Also

Moreno Andrés, J. (2018). El duelo revelado: La vida social de las fotografías familiares de las víctimas del franquismo. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Quílez Esteve, L. (2014). Hacia una teoría de la posmemoria. Reflexiones en torno a las representaciones de la memoria generacional. Historiografías(8), 57-75.

Quílez Esteve, L. (2017). Posmemoria de la Guerra Civil y el franquismo: Narrativas audiovisuales y producciones culturales en el siglo XXI. Granada: Comares.

Quílez, L., & Rueda , J. (2017). Posmemoria de la Guerra Civil y el Franquismo. Narrativas audiovisuales y producciones culturales en el siglo XXI. Granada: Comares.

Raczymow, H. (1994). Memory Shot Through with Holes. Yale Frech Studies 85, 98-106.

Young, J. (2000). At Memory’s Edge: After-Images of the Holocaust in Contemporary Art and Architecture. New Haven & London: Yale University Press.

 

Proyecto I+D “Memorias en segundo grado: posmemoria de la Guerra Civil, el franquismo y la Transición Democrática en la España contemporánea” (Ref. CSO2013-41594-P): https://posmemoriadelfranquismo.wordpress.com/

Proyecto “Donde habita el recuerdo”, de Clemente Bernad: https://clemente.format.com/donde-habita-el-recuerdo#99

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