Más allá de la vida: Infiernos e Inframundos

Del latín inférnum o ínferus “por debajo de” o “lugar inferior”.

En diferentes culturas, religiones y mitologías se describe la existencia de un inframundo o infierno en el cual dependiendo de nuestras acciones, será el lugar que se habite una vez que la vida nos ha abandonado, yendo desde el tormento eterno de nuestras almas a purgatorios de purificación de pecados. Estos sitios tenebrosos son el reflejo de los más profundos temores del ser humano como resultado de las creencias que fijan una enorme coacción para mantener una vida conforme a las normas establecidas.

Hades

El inframundo de los griegos es un lúgubre reino subterráneo gobernado por el dios Hades y su esposa Perséfone. El dios Hermes guía las almas de los difuntos a través del oscuro Érebo hasta el tribunal de los muertos junto al río Aqueronte a la espera de Caronte, el barquero que no transporta a nadie que no le pague un óbolo, una limosna.

El reino se divide en tres zonas: los prados asfódelos, tierra fantasmal de los abatidos y solitarios quienes vagan eternamente sin medios para cruzar el río; los campos elíseos, dónde las almas virtuosas y los guerreros heroicos pasarán una existencia dichosa y feliz; y el profundo abismo conocido como tártaro custodiado por los hecatónquiros, esta es la terrible morada de los impíos, la prisión de los monstruos y los titanes derrotados. La orilla del río es vigilada por el Cerbero, perro de tres cabezas, encargado de que las almas puedan entrar pero nunca salir.

Las almas en el Aqueronte (1898), Adolf Hirémy-Hirschl.

 

Agert

Así nombraban los antiguos egipcios al reino de los muertos, el cual estaba dividido en regiones misteriosas e inexplicables. Sobre una barca que representaba la transición, el alma del difunto cruzaba puertas, evitando seres malignos como la serpiente del caos Apofis y otros peligros durante setenta días hasta llegar a la región occidental, el Amenti, lugar donde se ubica el campo conocido como Duat, tribunal de los difuntos presidido por el dios Osiris.

Las almas eran escoltadas por Anubis, el cual colocaba el corazón del enjuiciado en una balanza, mientras Thot determinaba la sentencia calculada por los pensamientos, palabras y actos de los hombres. Mientras los bondadosos eran destinados a la próspera A’aru, la terrible Ammut “devoradora de muertos” engullía a los indignos en las escalas de justicia de la divina Ma’at, representante de la verdad y la armonía cósmica, siendo condenados a vagar sin paz ni descanso por toda la eternidad.

Fragmento de papiro que muestra el pesaje de un corazón en la Duat usando la pluma de Ma’at como la medida en equilibrio.

 

Helheim

Dentro de los nueve mundos de la mitología nórdica se encuentra Niflheim el reino de las tinieblas, el cual resguarda en sus gélidas profundidades al Helheim, dominio de los muertos rodeado de murallas y valles ponzoñosos gobernado por Hela, diosa de la muerte e hija de Loki. La mitad derecha de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad izquierda de éste era igual a la de un cadáver en putrefacción.

Sus habitantes son aquellos que fallecen por enfermedad o vejez los cuales son tratados amablemente por Hela, disfrutando de un estado de dicha. Dentro de Helheim se encuentra Naströnd, playa de cadáveres y guarida del dragón Nidhögg, sitio que alberga una sala cubierta de serpientes que despiden gases venenosos donde residen las almas de las personas viles, los asesinos, los perjuros y los mentirosos. Nadie puede escapar de Helheim pues se encuentra rodeado por el intransitable Gjöll, un río de aguas heladas por el que fluyen espadas y un único puente custodiado por la giganta Modgudr.

Niflheim y Hela (2016), Milivoj Æeran.

 

Mictlán

“Lugar de los muertos” es el inframundo de los mexicas al que iban mujeres y hombres, nobles y plebeyos sin distinción alguna. El camino a este recinto era largo y peligroso, constando de nueve niveles verticales y descendientes.

Itzcuintlán, lugar de xoloitzcuintles, los perros consagrados del dios Xólotl quienes servirían de guía y protección durante los cuatro años del recorrido.

Tepeme Monamictlán “lugar de los cerros que se juntan”, donde dos enormes cerros se abrían y se cerraban chocándose de entre sí. Buscando el momento propicio las almas debían atravesarlos evitando ser trituradas.

Itztépetl, “montaña de obsidiana” un cerro con fuertes vientos cubierto de filosos pedernales.

Cehuelóyan, “lugar de la nieve” tierra de hielo y piedra abrupta con aristas cortantes.

Pancuetlacalóyan, un páramo desértico sin gravedad donde los muertos están a merced de los vientos.

Temiminalóyan, “lugar donde te atraviesan las saetas”, un sendero por el que surcaban puntiagudos proyectiles disparados por manos invisibles.

Teyollocualóyan, “lugar donde te comen el corazón”, un sendero habitado por jaguares.

Apanohualóyan, la desembocadura de un río de negras aguas. Al cruzarlo se terminaba de descarnar el cuerpo liberando su alma.

Chiconahualóyan, “las nueve aguas” que representan los nueve estados de la conciencia. Lugar de niebla dónde el muerto se volvía uno con todo.

Al cumplir los obstáculos se encontraban con el Señor y la Señora de la muerte Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, quienes liberaban a las almas de toda su pena y sufrimiento.

Detalle de Mictlantecuhtli. Fantasía Mexicana Entre la Vida y la Muerte (2011) Pedro Sacristán.

 

Naraka

El inframundo del budismo, hinduismo, sijismo y jainismo. Ubicado en las profundas cavernas que se extienden por debajo del Jambudvīpa (el mundo humano) en el interior de la Tierra y es gobernado por Yama, dios de la muerte. Aunque se hablan de veintiocho narakas, se dice que existe un nivel del naraka por cada tipo de pecado. Por ejemplo, Mahāraurava es un lugar para los abusadores donde el pecador ve cómo su carne es consumida por el demonio-serpiente Ruru. Andhatāmisra, dónde los infieles son tensados por ataduras hasta desvanecerse del dolor. El Asipatravana, un infierno para los que destruyen bosques, donde los cuerpos se hacen pedazos por los bordes afilados de las hojas, pues estas son como espadas. El reino de Kumbhīpāka, donde se castiga a los que cocinaban animales, siendo cocinados en aceite durante tantos años como el número de pelos o plumas que el animal matado tenía en su cuerpo.

Naraka es un lugar de castigo basado en el karma de un alma, un destino temporal dónde los mortales expían sus culpas. Una vez pagado el precio del karma, las almas renacen.

Escultura de Yama, dios de la muerte, señor de los espíritus de los muertos y guardián del inframundo.

 

Druj-demana

“La casa de las mentiras”. El zoroastrismo (religión tradicional de la antigua Persia), menciona un lugar descrito como un abismo donde la oscuridad jamás tiene fin, en este infierno habita Ahriman, la fuente de todos los males en el mundo. Cuando alguien muere, este debe cruzar el puente del Cinvat “puente del juicio”, que separa el mundo de los vivos y de los muertos el cual está custodiado por dos perros de cuatro ojos. Las almas son entonces juzgadas en base a sus acciones en vida. Si la persona fue justa el puente es ancho y una hermosa joven (daēnā), que simboliza sus buenos pensamientos, sus buenas palabras y acciones, le acoge benévolamente, mientras que el tribunal divino, formado por Mitra, Sraosha y Rashmu reconoce su calidad de justo (ashavan).

Por el contrario, para las almas de los malvados (dregvant) la travesía por el puente es terrible y fatal, este se hará más delgado y tan cortante como una cuchilla mientras una horrible bruja aparecerá y los arrastrará a las profundidades de un pozo lleno de demonios conocido como druj-demana, lugar de asquerosa inmundicia, alimentos putrefactos y almas hostigadas. Este es el hogar de los demonios y cada uno representa un pecado específico. Apaosha, por ejemplo, es el demonio de la sequía y la sed que castiga a los codiciosos. Zairika es el demonio de los venenos que castiga a los chismosos o Vizaresh, un especialista en tortura que solo castiga a los peores hombres.

El puente del Cinvat que separa el mundo de los vivos y de los muertos.

 

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Los círculos del Infierno

Esta es la visión descrita por Dante Alighieri, del viaje a ultratumba. Aquí el Infierno cristiano está dividido en círculos que son significativamente nueve, en los cuales se ejecutan terribles torturas a las almas dependiendo de los pecados cometidos. Antes de acceder al primer círculo se encontraba el anteinfierno, “el vestíbulo de los cobardes” habitado por los pusilánimes, los indecisos y los inútiles. Estaban condenados a correr desnudos, sin descanso, perseguidos por insectos y avispas.

Limbo (primer círculo). Aquí se hayan las personas que al no haber sido bautizados no pueden disfrutar de la gracia divina de Dios, por eso mismo no son castigados. Este círculo se encuentra custodiado por Caronte.

La lujuria (segundo círculo). Es en este punto donde comienza el infierno de verdad. En este círculo se juzga a los pecadores incontinentes. Los lujuriosos son arrojados hacia un torbellino infernal. Este círculo se encuentra custodiado por Minos.

La gula (tercer círculo). En este se encuentran los golosos los cuales están inmersos en el fango, bajo una lluvia de granizo y nieve, golpeados por Cerbero, guardián de este círculo.

La codicia (cuarto círculo). Donde se encuentran los avaros y los derrochadores. El castigo consiste en empujar enormes pesos de oro, que simbolizan lo que codiciaron en vida y lo que malgastaron. Están divididos en dos grupos, que al encontrarse se chocan y dañan mutuamente y así eternamente. Este círculo se encuentra custodiado por Plutón.

La ira (quinto círculo). Aquí se encuentran los iracundos y los perezosos. Los iracundos se están sumergidos en el fango de su propia rabia y se dañan mutuamente por el resto de la eternidad mientras que los perezosos están hundidos, privados de aire y palabra así como en vida se privaron de las obras. Este círculo se encuentra custodiado por Flegias.

La herejía (sexto círculo). Aquí se castiga a los herejes en tumbas o sepulcros en llamas, como símbolo de purificación. Este círculo se encuentra custodiado por Megera, Alecto y Tisífone, diosas de la venganza.

A partir del siguiente círculo en adelante, se castiga a aquellos que actuaron con malicia intencionada.

La violencia (séptimo círculo). Aquí se castiga a los que fueron violentos contra otros, contra sí mismos, a los blasfemos, los sodomitas, los suicidas y a los usureros. Los castigos varían desde la inmersión en ríos de sangre hirviente, ser devorados por perras famélicas, o permanecer inmóvil bajo una lluvia de fuego incesante. Este círculo se encuentra custodiado por el Minotauro.

El fraude (octavo círculo). En este círculo se castiga a los fraudulentos bajo la custodia de Gerión. Se divide en diez fosas conocidas como malebolge (zanjas malvadas), dentro de las cuales se castiga a proxenetas, embaucadores, hipócritas, simoníacos, magos y adivinos, estafadores, entre otros. Los castigos van desde latigazos o ser enterrados boca abajo, hasta permanecer dentro de brea hirviendo o prisiones de llamas.

La traición (noveno círculo). Este se encuentra totalmente congelado por estar lejos de la Tierra y la luz. Lucifer, con sus enormes alas, levanta tal corriente de aire que congela todo a su paso. Aquí se castiga a los traidores a la familia, traidores a la patria, traidores a los huéspedes y a los traidores a los bienhechores, manteniéndolos inmersos en el hielo de cabeza o de pie. Este círculo se encuentra custodiado por los gigantes.

Representación del infierno de Dante (s. xv), plasmado en la Basílica de San Petronio, Giovanni da Módena.

 

Xibalbá

El inframundo de los mayas, lugar de enfermedades y olores nauseabundos. La entrada a este pasaje oscuro e infernal se hacía a través de los cenotes sagrados. Regido por los doce Señores de Xibalbá, de apariencia cadavérica, oscura y responsables de los males que aquejan al hombre. Ellos coexistían con una especie de civilización en las entrañas de la tierra, los cuales tenían adornos hechos con los ojos de los difuntos y vivían de cabeza, representando el polo opuesto a la vida: por ello mismo fungían como el equilibrio entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Los mayas les rendían culto y hacían sacrificios humanos en su honor. Este inframundo tenía diferentes niveles: Casa oscura, Casa del frío, Casa de los jaguares, Casa de los murciélagos, Casa de los cuchillos, y Casa del calor. Todo hombre y mujer que muriera viajaba al Xibalbá, por ello es que en sus ritos funerarios se les daba agua y alimentos para que a su alma no le faltaran provisiones durante su inminente viaje hacia la tierra de los muertos.

Los señores de Xibalbá.

 

Irkalla

El Inframundo sumerio es un lugar sombrío y tenebroso al que viajaban las almas de los muertos. Su soberana era Ereshkigal, “Reina del Gran Abajo” o “señora del gran lugar”así como por su esposo Nergal, el dios de la muerte. La entrada era un portal ubicado en las montañas Zagros, custodiado por el dios guardián Neti, y el horrible Namtar, dios mensajero. Una vez dentro, era necesario pasar por sietes puertas en las que se debía dejar una prenda de vestir en cada una de ellas. Era una especie de cueva oscura y mugrienta, un lugar escalofriante donde los muertos existían bajo condiciones terribles, se alimentaban a base de polvo y bebían de lodos. Malos y buenos, todos se volvían pálidos, desesperanzados y sin ganas de ver el futuro. Quienes trataran de escapar eran arrastrados de vuelta por los gallu, una clase de demonios que residía en el inframundo. La única forma de volver a la Tierra era bajo la forma de espíritus malignos.

See Also

El relieve Burney, que muestra a Ereshkigal. El color negro en la parte trasera de la placa y las extremidades que terminan en garras de lechuza sugieren que se trata de una deidad de las tinieblas asociadas a los demonios.

 

Aita

El inframundo de la mitología etrusca. Los dioses que lo gobernaban eran Aita, cubierto con una cabeza de lobo a modo de capucha, y Phersipnei quien tenía serpientes en lugar de cabellos. El acceso a este era un portón custodiado por el demonio Culsu, y el viaje al más allá se imaginaba como un recorrido marítimo o terrestre con distintas etapas a superar. Vanth, diosa demonio de la muerte, un ser alado, se encargaba de acompañar a los difuntos en su viaje, alumbrando con su antorcha el camino al mundo de ultratumba. A pesar de la terrorífica apariencia de sus moradores, los demonios etruscos no atemorizaban, su papel sobre todo era el de acompañar y guiar al difunto por los oscuros caminos hasta el final del recorrido, donde habitaría en compañía de sus antepasados, simulando una vida al estilo de la que se había llevado con anterioridad. La felicidad de la existencia de ultratumba se expresaba a través un gran banquete, servido por los demonios en compañía de los dioses infernales. 

Vanth, diosa demonio de la muerte. Máscara etrusca acabada en bronce. Cyndy Salisbury

 

Autor: Jorge Alberto López Lara
Arquitecto e investigador aficionado.

 

Bibliografía

Arriaga, J. L., (1980), Diccionario de Mitología. Colección Bolsillo Mensajero.

Cotterell, A., (1992), Diccionario de Mitología Universal. Editorial Ariel.

Filoramo, G., (2001), Diccionario de las Religiones. Akal Ediciones.

González Torres, Y., (1999), Diccionario de Mitología y Religión de Mesoamérica. Larousse.

Sechi Mestica, G., (1993), Diccionario de Mitología Universal. Akal Ediciones.

Otras fuentes

https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/el-mictlan-y-guardianes-2529787.html

https://www.ancient.eu/Field_of_Reeds/

https://glosarios.servidor-alicante.com/teosofia/naraka

https://www.wisdomlib.org/definition/maharaurava  

https://www.wisdomlib.org/definition/andhatamisra

https://www.wisdomlib.org/definition/asipatravana

https://www.wisdomlib.org/definition/kumbhipaka

https://hdnh.es/zoroastro-y-el-zoroastrismo-la-primera-religion-persa/

http://www.ancientpages.com/2018/06/30/three-judges-of-souls-await-you-on-chinvat-bridge-gateway-to-unknown-realms-in-zoroastrian-beliefs/

https://lacommediadedantealighieri.wordpress.com/los-nueve-circulos/

https://www.ancient-origins.es/noticias-mitos-leyendas-asia/ereshkigal-la-poderosa-diosa-mesopot%C3%A1mica-inframundo-004790

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/etruscos-los-dioses-del-mas-alla_6309/7

https://folklorethursday.com/myths/winged-demoness-death-vanth-etruscan-underworld/

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