Los 5 Presidentes del Gobierno de España asesinados

En menos de un siglo, cinco presidentes del Gobierno de España fueron asesinados.

Todas sus muertes dieron un vuelco a la historia del país.

1. Juan Prim (1814-1870)

Fecha: 1870

Papel: Reputado militar y político del Partido Progresista.

Asesinato: A tiros mientras iba en su vehículo.

Acusados: José Paúl y Angulo, republicano y/o Antonio de Orleans, duque de Montpensier, pretendiente al trono.

 

El general Juan Prim i Prats es uno de los personajes más controvertidos de la historia de España.  

No era descendiente de una familia nobiliaria o burguesa, dando sus primeros pasos como feroz soldado durante la Primera Guerra Carlista, cosa que le otorgaría buena fama, ascendiendo en cargos. Llegó a ser diputado de las Cortes por parte del Partido Progresista. Se enfrentó a Espartero, regente de la aún menor reina Isabel II, provocando su caída del poder. Prim era conocido por sus ideas violentas y represivas, además de ser defensor a ultranza del esclavismo.

De manera electoralista, se mostraba como defensor de Cataluña en Madrid, asegurando en sus discursos defender los derechos económicos catalanes. Su vida militar no acabó, llegando al punto más alto de su prestigio militar en 1860, mostrándose especialmente sanguinario en Marruecos.

Participó en algunos levantamientos contra el gobierno. En aquellos momentos, el poder español estaba muy disputado. El duque de Montpensier y cuñado de Isabel II, Antonio de Orleans, pretendía derribar el sistema isabelino  y tomar el trono. Prim no le apoyaba, aunque tampoco pretendía mantener la dinastía borbónica.

En 1868 se da la revolución militar y civil de “la Gloriosa”, que pone fin al reinado de Isabel II. Nace así el primer intento español de régimen político democrático. Prim se convertiría en el primer jefe de gobierno de España. Las ideas republicanas no formaban parte de este gobierno provisional, por lo que se buscó una nueva monarquía para España. Hubo muchos candidatos europeos, se habló incluso de una unión política entre España y Portugal.

Montpensier pretendía colocar a su familia a la cabeza del país fuese como fuese. Pero Prim conocía las intenciones poco democráticas del duque, por lo que al final sería Amadeo de Saboya el nuevo rey. El mismo día que Amadeo partía de su Italia natal hacia España se produce un atentado contra Prim. Cinco asaltantes le dispararon mientras viajaba de vuelta a casa en su coche de caballos.

No consiguieron matarlo, aunque quedó con heridas bastante graves. Murió tres días más tarde, antes de la llegada del nuevo monarca. La Universidad Camilo José Cela dictaminó tras una investigación en 2012 que Prim fue estrangulado hasta la asfixia, por las marcas que quedan en el cuerpo embalsamado del general.

Tras su muerte, España pasó por una corta monarquía de Amadeo y una más corta aún república, siendo restaurada la dinastía borbónica en Alfonso XII.

El principal sospechoso fue el republicano federal José Paúl y Angulo, aunque la mayor parte de los autores apuntan a Montpensier, considerando que los objetivos del duque tras la muerte de su principal enemigo llegaron a cumplirse, ya que casó a su hija María de las Mercedes con Alfonso XII.

La esposa de Prim llegó a afirmar que el general dijo: “No lo sé, pero no me matan los republicanos”.

 

2. Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897)

Fecha: 1897

Papel: Principal representante del Partido Conservador.

Asesinato: A tiros mientras se encontraba en el balneario de Santa Águeda.

Acusado: Michelle Angiolillo, anarquista italiano.

 

Cánovas del Castillo fue el político encargado de la Restauración de Alfonso XII, el mayor artífice del nuevo régimen político tras la caída de Amadeo y la Primera República. Era el principal representante y fundador del Partido Conservador.

España entraba en un período de alternancia en el poder de dos partidos, el Conservador y el Liberal, con Mateo Sagasta a la cabeza del Liberal. Una nueva Constitución nace en 1876. La inestabilidad política llegaba a su fin con una aparente pero simulada democracia. Cánovas es recordado por los engaños en el recuento de votos electorales propiciados bajo sus órdenes. Muy a su pesar firmó el fin del esclavismo en 1880.

España cambiaba, con un sistema de libre comercio y capitalismo cada vez más afianzado, pero con fuerte influencia de los terratenientes y sin mucha industrialización. Los obreros mostraron su descontento mejor organizados año tras año y los conflictos coloniales cubanos no daban tregua.

Barcelona, en la última década del siglo XIX, tuvo varios atentados terroristas. La represión llegó con violencia. Más de 400 personas fueron encarceladas en el castillo de Montjuic en 1896,  siendo sometidas a incontables torturas. Se les acusó de anarquistas, siendo en realidad la mayor parte de ellos sindicalistas y socialistas.

Uñas arrancadas, pies aplastados por máquinas prensadoras, cascos eléctricos…”La opinión pública nacional e internacional reaccionó negativamente ante esta situación. Muchos fueron condenados a muerte o cadena perpetua.

El acusado como asesino de Cánovas del Castillo era un italiano considerado anarquista, Michele Angiolillo, tipógrafo, que viajaba por Europa huyendo, ya que era perseguido por unos artículos que publicó. En algún momento de su periplo conoce las torturas de Montjuic, y pide financiación a Ramón Emeterio Betances, “padre de la patria” de Puerto Rico. Recibe algo de dinero para acabar con la regente María Cristina y Cánovas del Castillo. También se reúne con insurrectos cubanos independentistas.

Mientras el político estaba descansando en un banco del balneario de Santa Águeda, en Guipúzcoa, el italiano le disparó tres veces. A los pocos días estaba siendo ejecutado por garrote vil. Unos años más tarde, EEUU le declara la guerra a España. Puerto Rico, Cuba y Filipinas dejaron de ser colonias españolas cuando los americanos vencen la contienda.

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3. José Canalejas (1854-1912)

Fecha: 1912

Papel: Miembro del Partido Liberal, tuvo varios cargos en la mesa de ministros de Sagasta.

Asesinato: Disparo en la cabeza mientras miraba el escaparate de la librería San Martín en la Puerta del Sol de Madrid.

Acusado: Manuel Pardiñas Serrano, anarquista.

 

Político de larga carrera, tuvo reconocidos cargos durante toda su vida, del Partido Liberal de Sagasta, aunque tras la Guerra entre España y EEUU de 1898 formó su propio partido, con ideas cercanas a la izquierda, la democracia y la separación de la Iglesia y el Estado.

Canalejas tenía una alta capacidad intelectual, magnífico orador, profesor de Literatura, experto en derecho y primer presidente de la Real Federación Española de Gimnasia.

Intentó realizar leyes sociales y calmar los ánimos catalanes con un proyecto de Mancomunidad, aunque a veces usó la brutalidad para apaciguar huelgas obreras.

Mientras observaba una vitrina de una librería en la Puerta del Sol de Madrid, Manuel Pardiñas Serrano, anarquista, le propició dos disparos, en un despiste de la seguridad del Presidente, suicidándose pocos minutos después.

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Francisco Franco, con el seudónimo de Jakim Boor, publicó décadas más tarde un libro, “Masonería”, en el que acusaba a los masones de la muerte de Canalejas.

 

4. Eduardo Dato (1856-1921)

Fecha: 1921

Papel: Miembro del Partido Conservador.

Asesinato: Disparado en su vehículo en la Plaza de la Independencia de Madrid.

AcusadosPedro Mateu, Luis Nicolau, Ramón Casanellas, anarquistas.

 

Era el presidente del Gobierno por parte de los conservadores cuando estalló la Primera guerra Mundial de 1914, aceptando el cargo justo después de la muerte de Canalejas. Permitió la Mancomunidad reclamada por los catalanes y la neutralidad en el conflicto bélico internacional. 

Legalizó las Juntas de Defensa, grupos militares amparados por el rey Alfonso XIII para ejercer presión política y menoscabar las ideas democráticas. La crisis en España llegaba a todos los sectores posibles.

Los obreros vivían en condiciones pésimas, llegando a reclamar cada vez mejores condiciones sociales con más contundencia, mayor número de huelgas y protestas callejeras. El gobernador civil, Martínez Anido, utilizó la violencia para intentar desmantelar el sindicato CNT.

Pedro Mateu, Luis Nicolau y Ramón Casanellas planearon el asesinato. Eduardo Dato iba montado en su vehículo; los anarquistas en una moto con sidecar. Dispararon a la parte trasera del coche, provocando la muerte del presidente.

Los asesinos aseguraron que con la muerte de Dato pretendían un cambio de actitud del poder sobre la población civil. Pero ocurrió justo lo contrario: los miembros de la CNT fueron perseguidos y represaliados.

 

5. Luis Carrero Blanco (1904-1973)

Fecha: 1973

Papel: Jefe del Gobierno franquista.

Asesinato: Bomba en su coche, “Operación Ogro”.

Acusados: ETA, (y posible conspiración EEUU*).

 

Varias décadas después del asesinato de Eduardo Dato, con Francisco Franco en el poder de España tras un fallido golpe de Estado y posterior victoria en la Guerra Civil, su presidente del gobierno, Carrero Blanco, volvía de misa en su coche oficial. Al pasar por la calle Claudio Coello, cerca de la embajada de Estados Unidos en Madrid, una bomba colocada en un túnel bajo la calle explotó, provocando que el coche saliese disparado al tejado de un edificio cercano.


El Presidente del Gobierno murió en el acto. Carrero Blanco era uno de los militares más cercanos al dictador Franco. Según afirma Juan Luis Cebrián: «Odiaba por igual al marxismo que al judaísmo y la masonería, enemigo del liberalismo y de la democracia

Oficialmente el atentado fue provocado por ETA, en lo que se conoce como ‘Operación Ogro’. Aunque nadie fue juzgado, siendo los etarras amnistiados en 1977. Nadie pagó por el asesinato de Carrero.

*Hay historiadores que tienen una visión distinta del asesinato. El secretario de Estados Unidos, Henry Kissinger, iba a visitar al Presidente del Gobierno franquista. Al parecer, Carrero iba a negarse a entrar en la OTAN, además de exigir tecnología militar para crear submarinos nucleares. Algunos autores afirman que fue Estados Unidos el culpable del asesinato de Carrero, para conseguir un cambio político en España.

Se cuenta que cuando le comunicaron a Francisco Franco la muerte de Carrero, este miró a su interlocutor y musitó: «Estas cosas ocurren«.

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