Hikikomori: el aislamiento moderno

Años entre cuatro paredes. Una vida confinada a una habitación. La nocturnidad como telón de fondo para jugar a videojuegos o navegar por internet. Alimentación deplorable, la del sobre de sopa instantánea, que ya parece ser uno de los patrones definitorios de este grupo poblacional en Japón.

El término Hikikomori, acuñado a principios de este milenio por Tamaki Saito, significa “estar recluido” (aislamiento social agudo). Aquellos individuos que voluntariamente abandonan la vida social, llegando a menudo a alcanzar grados extremos de aislamiento y confinamiento. Surge a partir del trabajo como terapeuta de Saito en Funabashi (oeste de la Prefectura de Chiba). A este buen hombre acudían numerosos padres para reclamar una solución ante un cuadro sintomático cada vez más regular en la década de los 90:

  • Chicos jóvenes, de unos 17 años,
  • que habían abandonado sus círculos e interacciones sociales,
  • incluso, en casos graves, la escuela.
  • Prefieren interactuar con ordenadores o videojuegos, siendo éstos, en muchas ocasiones, sus únicos marcos de referencia.
  • Estancia mínima de aislamiento de 6 meses, llegando hasta casos extremos de décadas recluidos.
  • Vida nocturna, momento que no solo utilizan para estar aún más evadidos y solos, sino que aprovechan para satisfacer sus necesidades básicas como ir a comer.

La presencia de chicas hikikomori no es tan notoria porcentualmente pero existen miles de casos a día de hoy en Japón, donde se estima que la cifra total de hikikomori puede llegar al millón de personas.

Las personas que sufren este fenómeno no son, per se, víctimas de un trastorno. Una investigación realizada en 2002 cataloga las conductas compulsivas del TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) u otras conductas habituales en estos trastornos, como meros efectos secundarios de una persona hikikomori.

Es por ello fundamental la comprensión individualizada del conflicto, así como tratar de explicarlo y afrontarlo de una manera paciente y lógica. Conocer el contexto familiar, personal, laboral o académico es fundamental a la hora de establecer una salida viable y, sobre todo, consensuada. Porque el mayor enemigo de una persona hikikomori es sí misma, impidiéndole realizar acciones vitales como interactuar o trabajar, ya que se ve incapacitada para ello. Suele estar afligida por la falta de sentido que ve a su vida y muchas veces suele pensar en que todo sería mejor si no estuviera, desembocando en pensamientos suicidas en algunos casos.

Esto último tira por tierra la teoría de muchos japoneses exigentes y críticos con los hikikomori, culpándoles de perezosos, vagos, mantenidos por sus padres y, en definitiva, solteros parásitos, que es como se define a otro sesgo poblacional nipón, los cuales no abandonan el hogar parental y viven a costa de sus progenitores.

Esta serie de hábitos y traumas que caracterizan a este sesgo poblacional nipón, parece haberse extendido a otros países. En España, sin ir más lejos, el Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona informó recientemente sobre la existencia de 164 casos de hikikomoris, cuya media de aislamiento entre los pacientes es de 3 años y medio.

Si quieres saber más acerca de los hikikomori:

  • Libros:

Isaac Asimov escribió una novela llamada El Sol Desnudo, en la que refleja unos personajes casi autistas y con agorafobia. Además, Hikikomori (2016), novela de Manuel Ángel Morales Escudero, NHK ni Yōkoso! (2002), novela de Tatsuhiko Takimoto y Hikikomori (2018), relato de ciencia ficción de Daniel González.

Se han escrito muchos mangas en Japón con este condicionante, destacando Me~teru no Kimochi, de Hiroya Oku, o Kagerou Project de Jin.

  • Material audiovisual:

Tokyo! (2008). Fragmento «Tokyo Shaking«, de Bong Joon-ho. Una pieza maestra, protagonizada por hikikomori, que “recoge la sensibilidad nipona a las catástrofes naturales, utilizando los terremotos y temblores como hábil metáfora de la sacudida emocional que nos provoca el amor cuando entra en nuestra vida”. – (El Espectador Imaginario)

Sala Samobójców (2011), de Jan Komasa. Película polaca que trata una situación que desgraciadamente empieza a sernos familiar. Una historia trágica sobre un chico presionado y reprimido por sus padres se busca a sí mismo en busca de respuestas.

Por último, existe un periódico digital con noticias e información (en japonés y algunas noticias en inglés) sobre este fenómeno, llamada Hikikomori News

Manuel La O. Instagram: @backyard.bootlegs Twitter: @nosilhouettes

Fuentes:

See Also
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http://theobjective.com/investigations/la-misteriosa-clausura-de-los-hikikomori/

https://www.nippon.com/es/column/g00455/

http://www.elespectadorimaginario.com/pages/marzo-2010/criticas/tokyo.php

http://danielsainz.es/acerca-de-los-hikikomori/

https://psicologiaymente.com/clinica/hikikomori-sindrome-oriental-habitacion

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