6 mujeres sanguinarias

La Real Academia de la Lengua nos define la palabra “mal” con varias acepciones. Considera que lo propio del mal es que provoca daño, que va acompañado de la desgracia, que es hermana de la enfermedad y que su contrario es el bien. 

La maldad cuando triunfa, cuando se encuentra más cómoda, es escondida ante una audiencia que no debe conocer sus artimañas febriles, mientras lleva a cabo sus fríos objetivos. Malos objetivos. Aunque a veces, aquellas personas malas muestran su perversa naturaleza al público, como si esperasen reconocimiento. Es el asesinato el grado supremo de la malicia y hoy hablaremos de asesinas. 

 

Jeanne Weber

Fotografía de Jeanne Weber. Fuente via: criminalia.es

 

Asesinas como Jeanne Weber, francesa nacida en 1874 que llevaba una vida desgraciada junto a su marido borracho y sus tres hijos. Una mañana, dos de los niños aparecieron muertos. Nadie sospechó nada. Nunca se investigaron las muertes. Era 1905.

Al poco, otras dos niñas mueren en circunstancias poco claras. Eran las hijas del hermano de su marido Pierre Weber. Nadie se preocupó de entender las tristes muertes de las sobrinas de la pobre señora Weber, que ya venía sufriendo la muerte de sus propios hijos unos meses atrás.

En un descuido, Jeanne fue descubierta intentando estrangular a una sobrina que cuidaba. Se le acusó por varios asesinatos, aunque desgraciadamente tuvo la suerte de tener un abogado muy efectivo, ya que convenció al jurado sobre la imposibilidad de que una madre pudiese hacer algo así.

 

Portada del periódico francés Le Petit Journal sobre el caso Jeanne Weber. Fuente via: diletant.media

 

Se le concede una segunda oportunidad como enfermera, pero Jeanne vuelve a intentar asesinar a un pequeño, por lo que es despedida, viéndose abocada a una vida de indigencia y prostitución. Terminó matando a un niño y fue descubierta. Acabó internada en un manicomio donde se quitó la vida.

 

Velma Barfield

Fotografía de Velma Barfield. Fuente via: Bettmann Archive

 

Más extraña era la personalidad de Velma Barfield. Su historia comienza en Carolina del Norte, con una infancia protagonizada por abusos y violencia ejercida por su padre. Se escapó con su novio Thomas Burke en 1949, tras contraer matrimonio. No era una pareja feliz, pero aún así formaron una familia. 

Una tarde de abril, estando Velma fuera de casa con sus hijos, al regresar a la vivienda se la encontró en llamas. Su marido había ardido también. Recibió una cuantiosa recompensa económica del seguro. Aunque intentó hacer creer lo contrario, ella había sido la causante del fuego.

A partir de entonces, utilizó arsénico con nuevas parejas para recibir más cantidades de dinero. Fue condenada por cuatro asesinatos, siendo la primera mujer en ser ejecutada por inyección letal. El 2 de noviembre de 1984, día de su ejecución, llevaba un pijama rosa y pañal de adultos, siendo su última cena en el corredor de la muerte una Coca-Cola.

 

Dorothea Puente

Fotografías de Dorothea Puente. Fuente via: chaostrophic.com

 

La anciana Dorothea Puente tenía una casa de huéspedes en Sacramento, California. Ella disfrutaba matando. Pero no era en su hostal donde solía cometer los asesinatos, ya que se asocian los nueve que cometió con un apartamento en el centro de la ciudad.

Aceptaba inquilinos mayores para poder acabar con sus vidas y quedarse con sus pensiones. Las víctimas eran enterradas en el jardín del hostal, y ella era ayudada por un compinche. Juntos drogaban a las víctimas y los asfixiaban. Dorothea era conocida entre los suyos por cocinar siempre majestuosos platos, que repartía para todos los inquilinos del hostal.

 

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Erzsébet Báthory

Retrato de Erzsébet Báthory. Fuente via: elisabethwoodville.tumblr.com

 

No podríamos hacer un repaso de las asesinas más brutales de la historia sin hablar de Erzsébet Báthory, una aristócrata húngara nacida en 1540.

Obsesionada con la belleza eterna, fue condenada por el asesinato de unas 650 jóvenes. Su marido murió, quedando ella al cargo del señorío feudal y del Castillo de Čachtice, hoy en ruinas. 

Acusada de bruja, fue visitada por el conde Thurzó, con el que tenía una profunda enemistad. El conde encontró el castillo lleno de serrín y ceniza, usados para secar la sangre. Encontró a varias mujeres desperdigadas por todo el lugar en estado agónico, además de exhumar cuerpos de decenas de chicas en el subsuelo del edificio. Erzsébet tenía un diario en el que apuntaba todos los asesinatos y torturas que cometía.

 

Gif via: birthofparadise.tumblr.com/

Fue llevada a juicio, junto a los que colaboraban con ella. Desde su mayordomo a sus doncellas, Erzsébet tenía una red de ayudantes que le proporcionaban chicas jóvenes entre nueve y dieciséis años con la idea de aprovechar la sangre para conseguir belleza eterna. Aunque al principio parecía que nada podría pasarle a Erzsébet, por su condición de noble, la condena que le sobrevino fue la de estar confinada para siempre en una torre.

 

Miyuki Ishikawa

Fotografía de Miyuki Ishikawa. Fuente via: filoji.com

 

La historia de esta matrona japonesa comienza en 1940. En el hospital en el que ella trabajaba había muchos bebés de padres con pocos ingresos. Según afirmó, asesinó a 103 recién nacidos para que no tuviesen una mala vida. Lo hacía con el beneplácito de un doctor del hospital y de su propio marido.

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Miyuki se acercaba posteriormente a los padres de estos niños para exigirles dinero, ya que les había librado del gasto de criar a los pequeños. Fue condenada a cuatro años de prisión y su marido a dos. Se considera que la actuación de esta asesina fue una de las razones para que el gobierno de Japón considerara legalizar el aborto.

 

Brenda Ann Spencer

 

Como a muchas chicas de su edad, a Brenda Ann Spencer, de dieciséis años, no le gustaba ir al instituto. Por ello agarró un fusil semiautomático Ruger 10/22 de calibre 22 con mira telescópica, salió al balcón de su casa en frente de su instituto, y comenzó a disparar aleatoriamente.

Así estuvo durante seis horas.

Acabó con la vida del director del centro y del conserje, hiriendo a ocho niños y a un policía. El arma se la habían regalado el año anterior. Fue preguntada por el por qué de su ataque violento, a lo que la adolescente Brenda contestó:

No me gustan los lunes. Sólo lo hice para animarme el día. No tengo ninguna razón más, sólo fue por divertirme. Vi a los niños como patos que andaban por una charca y un rebaño de vacas rodeándolos, así que eran blancos fáciles.

La mítica frase “I Don’t Like Mondays” se convirtió al instante en un elemento de la cultura popular, llegando a ser inspiración para una canción que vino de la mano del grupo ‘The Boomtown Rats’.

 

Fuente:

https://www.oddee.com/item_99213.aspx

https://www.therichest.com/shocking/16-creepy-female-murderers-who-got-the-death-penalty-in-the-us/

https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/63926/las-5-asesinas-seriales-mas-escalofriantes-de-la-historia

theinfong.com

 

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