Esa extraña atracción por lo perturbador y lo grotesco en el arte

Los pensamientos más íntimos, macabros y perturbadores de la condición humana se han plasmado a lo largo de la historia utilizando el arte como instrumento. Las temáticas englobadas en el estilo, apodado por muchos críticos y estudiosos como “grotesco”, son muy variadas y presentan múltiples caminos, recorridos por un sinfín de artistas, tanto aclamados y reconocidos, como olvidados y desconocidos para la historia del arte.

Es complicado buscar patrones comunes en el abordaje del estudio del «feísmo» -o el gusto por lo desagradable o extraño-, más allá de la mera atracción por aquello que perturba los sentidos y la psique del ser humano.

Alejándonos de las estéticas académicas cultivadas por los grandes maestros clásicos, encontramos ciertos ejemplos localizados de forma esporádica dentro del catálogo de obras realizadas por artistas conocidos por la sociedad actual e introducidos en los libros de historia del arte.

Dentro de estos, podemos centrar nuestra atención en artistas tan aclamados como el renovador de la escultura del primer renacimiento italiano: Donatello. El artista toscano nos muestra su gusto por el «feísmo», evocador del sufrimiento y lo desagradable a través de una de sus esculturas, conocida con el título de “Magdalena Penitente”, realizada como encargo para el baptisterio de su ciudad natal, Florencia.

Desde su realización causó gran conmoción y rechazo en la sociedad casta de fuertes valores religiosos de la época. Realizada en madera policromada, sus formas huesudas y de extremada delgadez en torso, brazos y piernas nos llevan a una visión un tanto enfermiza y deteriorada de nuestra protagonista. Su rostro cargado de expresividad resulta en cierta forma extraño a la vista, podríamos decir incluso desagradable ya que sus pómulos marcados y sus cuencas oculares rehundidas crean efectos sombríos en la expresión.

Este rostro se culmina de forma magistral con el esbozo de la boca entreabierta, que parece dejar escapar una exhalación débil entre la dentadura deteriorada, capaz de encarnar el sufrimiento y transmitirlo al espectador. Esta dentadura cargada de defectos estéticos, como las constantes melladuras, nos hace pensar en los efectos del paso del tiempo sobre la corrompible belleza con la que, esta compañera de viaje de Jesús de Nazaret, fue representada en otras ocasiones por muchos artistas a lo largo de la historia.

Magdalena Penitente. Donatello, 1453-1455.

Artistas coetáneos de época altomedieval cultivaron temáticas variadas, en las que introducían personajes deformes y seres extraños con anatomías amorfas, que llevan a nuestra mente a pensar en criaturas malvadas, capaces de causar un efecto hipnótico en el espectador. Hablamos de autores como «El Bosco» (1450-1516) con su conocida obra «El jardín de las delicias» o Matthias Grünewald (1470-1528) pintor del renacimiento germano que cultivó la temática religiosa exclusivamente, introduciendo en algunas de estas escenas detalles grotescos, figuras deformes cargadas de fuerza expresiva con cierto sentido arcaizante, procedentes de las influencias del estilo gótico que dominaron la estética alemana en épocas previas.

No podemos dejar de mencionar otros artistas y otros ejemplos de este arte desagradable y perturbador de los sentidos, que tuvieron gran presencia en el Barroco. Llaman nuestra atención pintores tan conocidos como Peter Paul Rubens (1577-1640), con obras poco estudiadas en la historia del arte. Hablamos del lienzo titulado «cabeza de Medusa», en el que el rostro de la gorgona aparece desfigurado y su cabeza mutilada, acompañada de las serpientes que poblaban su cabello y se desprenden de él, colmando toda la superficie del lienzo. La expresión desapacible atrae nuestra atención, creando un sentimiento de atracción inexplicable hacia el rostro cargado de ese «pathos expresivo», que le aporta este maestro de la escuela flamenca.

Cabeza de Medusa, Peter Paul Rubens. 1617-18.

Por otra parte, llama nuestra atención el pintor y dibujante Cornelis Van Haarlem (1562-1638), compatriota de Rubens y miembro de la escuela manierista flamenca. Con sus representaciones de temática mitológica, cargadas de anatomías hipertrofiadas y desnudos de forma recurrente, como podemos ver en una de sus laureadas obras conocida como «dos seguidores de Cadmo devorados por un dragón», siendo un magnífico ejemplo de lo grotesco a través de la representación de las fauces dentadas de la bestia que desgarran el rostro de su víctima sin compasión, impactando al espectador que se encuentre ante este maravilloso lienzo, localizado en la National Gallery de Londres.

arte grotesco
Dos seguidores de Cadmo devorados por un dragón. Cornelis Van Haarlem, 1588.

Siguiendo nuestro camino, tras el acercamiento a lo apodado por la crítica de arte como «feismo» o «arte perturbador», nos gustaría dirigir la mirada hacía un ejemplo del arte grotesco que no solo representa el gusto por lo desagradable de manera estética, sino que busca adentrarse en lo perturbador de la psique humana, tomando una temática mitológica clásica para desarrollar una desgarradora metáfora de la brutalidad y la perversión del ser humano.

Hablamos del conocido cuadro del artista Francisco de Goya titulado: «Saturno devorando a sus hijos» perteneciente a su etapa de madurez, también conocida como época de las pinturas negras, por sus tonalidades oscuras y sus temáticas lúgubres. Esta obra situada a día de hoy en el Museo del Prado, fue realizada en origen con el objetivo de decorar la estancia principal de la villa que compró el artista, sita en Carabanchel Bajo, a las afueras de la capital española, conocida como «la Quinta del Sordo» adquirida por nuestro maestro -introductor del prerromanticismo- en 1819, a la edad de 73 años. 

Centrándonos en este lienzo, fechable en 1823, resulta inevitable sentir como el corazón se encoge al encontrarnos frente a él por primera vez. Cargado de gran expresividad, perceptible a través de la terrorífica mirada que el dios procedente del panteón romano dirige al espectador, mientras despedaza a bocados a uno de sus hijos, sirviendo como claro ejemplo de esa atracción que siente el humano por lo desagradable, ya que tras el «shock» de la primera sensación al ver esta obra, se apodera de nosotros ese aura hipnótica, que no permite apartar la mirada de la escena de canibalismo cargada de tensión expresiva.

Los grandes estudiosos del arte han querido dar una visión metafórica a esta escena, relacionándola con la época oscura a nivel político que se vivía en España. El absolutismo, el trienio liberal y la década ominosa dejaron una sensación de descontento generalizado en la sociedad de la época, que Goya recogió de forma excepcional en este lienzo. Por otra parte, se suele relacionar con la enfermedad que nuestro artista sufría en estos momentos y que le estaba dejando ciego poco a poco. Conocida popularmente como «saturnismo»,  o intoxicación por plomo, lo que puede dar cierto sentido a la elección de esta escena mitológica como telón de fondo para representar el sufrimiento y la agonía de la enfermedad a través del dios romano, asimilado de la mitología griega como representación del Titán Cronos.

Saturno devorando a su hijo. Francisco de Goya, 1823.

Con la llegada del siglo XX se producen ciertos cambios en las concepciones artísticas que dan paso a un inmenso abanico de posibilidades expresivas. Este proceso culmina con el desarrollo de las vanguardias, como forma de plasmar las variadas inquietudes, incertidumbres y el devenir psicológico de la sociedad de la época.

Las guerras acaecidas, el desarrollo de las nuevas vertientes del estudio de la mente, las crisis económicas y las enfermedades de este nuevo siglo serán factores importantes plasmados a lo largo de esta etapa en los diferentes medios de expresión artística.

Aunque se producen cambios, el gusto por lo desagradable permanece vigente en la obra de muchos artistas. De hecho, esta capacidad se potencia considerablemente al romperse con los dictados estéticos académicos. Esto dará mayor libertad a los artistas para plasmar sus pensamientos más íntimos, cortando las ataduras que estos dictámenes suponían. Muchos movimientos de vanguardia como el Dadaismo, el Surrealismo, el Expresionismo e incluso el Cubismo, tratarán temas relacionados con «lo grotesco».

Los desastres de la Primera Guerra Mundial darán gran variedad de ejemplos relacionados con este arte perturbador al que nos acercamos. Concretamente, en Alemania nos encontraremos con un movimiento artístico conocido como la Nueva Objetividad, relacionado con el Expresionismo por su gran carga emocional y su mensaje de crítica social. Entre los padres de esta corriente artística tenemos a Otto Dix, maestro del grabado que participó en la Primera Guerra Mundial como integrante del ejército alemán.

Este hecho marcó de forma tormentosa su carrera como artista, al recordar como una macabra pesadilla todo este periodo de la historia, plasmándolo a través de figuras deshumanizadas, máscaras terroríficas y anatomías deformes escogidas con gran maestría, para poblar los paisajes desolados usados como telón de fondo para sus obras.

Dirijamos nuestra atención a dos ejemplos de su catálogo pictórico.

El primero de ellos pertenece a una serie de 50 grabados sobre la Gran Guerra, titulado: «Asalto bajo el gas», donde las figuras caricaturescas recuerdan formas cadavéricas al crear sus rostros a través de máscaras de gas, las cuales nos transmiten de forma inigualable los sentimientos de terror que se vivían en los territorios europeos, convertidos en campos de batalla.

Asalto bajo el gas. Otto Dix, 1924.

Y no podemos dejar de mencionar una de las grandes obras de este artista alemán conocida con el título de «Tríptico de la guerra», en la que utiliza este formato propio de obras religiosas de tradición gótica. Lo transforma en una escena aterradora en la que cadáveres, moribundos y soldados aparecen en paisajes urbanos totalmente destrozados por los actos bélicos y que por encima de todo hacen pensar en la muerte y la desolación que dejó la guerra en los territorios que la sufrieron.

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Tríptico de la Guerra. Otto Dix, 1932.

El arte producido tras el final de la Segunda Guerra Mundial, conocido de forma internacional como «arte de posguerra», aportó ejemplos de arte grotresco de gran carga expresiva siempre en búsqueda de esa atracción por lo desagradable y lo aterrador que caracteriza a la condición humana.

Uno de los grandes cultivadores de esta temática fue el artista irlandés Francis Bacon (1909-1992), influenciado por los movimientos expresionistas y surrealistas, realizó gran cantidad de cuadros y dibujos en los que plasmó sus duras y traumáticas vivencias, utilizando la figura humana como marco para introducir la distorsión. Estas imágenes desfiguradas destacan en los retratos -género predilecto-, y aparecen cargadas de angustia vital como medio para mostrar la deshumanización y los problemas psicológicos que asolaban a la especie humana, tras las traumáticas primeras décadas del siglo XX.

La fragilidad del hombre será una cuestión recurrente en su obra, canalizándola a través de representaciones que perturban y atraen a nuestros sentidos a partes iguales. Sus estudios de cabezas serán un claro ejemplo de este arte grotesco, vistos desde un enfoque de evidente tendencia existencialista, cargado de originalidad, que provoca la reacción sentimental del espectador que contempla la obra.

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Cabeza VI. Francis Bacon, 1949.

La gran mayoría de doctrinas que forman el panorama figurativo del arte han utilizado el placer por lo desagradable como manera de expresar sentimientos o inquietudes; podríamos decir incluso fijaciones obsesivas.

En el ámbito fotográfico nos topamos con el artista de origen polaco Hans Bellmer (1902-1975).

Desarrolló gran parte de su carrera en Alemania hasta que se vio obligado a exiliarse en Francia tras ser censurado y tachado como creador de una producción de arte degenerado por el régimen de Adolf Hitler. En sus inicios como artista se centró en la pintura, aunque al poco tiempo descubrió el arte de la escultura y la fotografía, que será su medio de expresión predilecto.

Desde una estética marcada por el Surrealismo, Bellmer desarrolla una serie de obras que evocan sensaciones ligadas al erotismo sádico, utilizando la figura de la mujer, introducida mediante una serie de esculturas realizadas con materiales que permiten el movimiento de las partes que la componen realizadas en papel. Conocidas como «the dolls», estas quedarán inmortalizadas mediante series fotográficas con una interpretación cargada de sexualidad fetichista y con cierto cáracter ligado al masoquismo, que horrorizan y atraen al espectador de una forma que podríamos denominar en cierta forma como hipnótica.

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The Doll, Hans Bellmer. 1934.

El horror será otro de los medios para llegar a este arte de lo grotesco, como nos mostrará otro fotógrafo, este perteneciente al panorama actual artístico. Nos referimos a Joshua Hoffine, que utiliza el terror como elemento central de su obras, muy influenciado por la estética hollywoodiense de este cine pavoroso que tanto gusta a las masas. A través de composiciones muy estudiadas con un magnífico trabajo de atrezo y de caracterización de los protagonistas de sus fotografías, consigue transportarnos a universos ficticios cargados de muerte y figuras desagradables, usualmente acompañadas de insectos para acentuar este carácter tan sobrecogedor.

Sus fotografías son capaces de aterrorizar hasta a las mentes más fuertes e insensibilizadas, llevándonos a esas atmósferas llenas de mujeres muertas, asesinatos atroces y seres perturbados, siempre desde una estética muy cinéfila, que recuerdan peliculas como: «Psicosis», «The Shining» u otras englobadas dentro del cine gore.

Bedside, Joshua Hoffine. 2004.
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Gasmask child, Joshua Hoffine. 2008.
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Lady bathory, Joshua Hoffine. 2009.

 

Como punto final a este acercamiento a lo grotesco en el arte, que tiene su razón de ser en la fijación del ser humano a lo largo de la historia por estas temáticas llenas de escalofriantes y desagradables imágenes perturbadoras de la mente, que se adentran en la psicología de sus autores y de su público, haremos referencia a varios ejemplos actuales continuadores de este arte.

Entre todos los artistas del panorama actual debemos destacar a los «Chapman Brothers», dos artistas británicos pertenecientes a los movimientos vanguardistas londinenses que buscan romper con los moldes estéticos de la sociedad actual tomando imágenes de estética pop y comercial, como pueden ser personajes de Disney o iconos de marcas conocidas como McDonald’s e introducirlos en ambientes lúgubres y perturbadores cargados de referencias macabras. Utilizan estas obras como crítica a los valores capitalistas de la sociedad en la que vivimos y buscan que los espectadores se cuestionen a sí mismos lo que consideramos preestablecido e inamovible en la sociedad occidental.

En el ámbito pictórico resulta interesante dirigir nuestra atención a artistas como Nicola Samori, que utiliza referencias de obras tomadas del arte barroco, con sus ambientes tenebristas creadores de atmósferas oscuras en las que inserta imágenes con excelentes estudios anatómicos pero totalmente despersonalizadas al distorsionar los rostros con desgarros y pinceladas sueltas, aportándoles aspectos cadavéricos.

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arte grotesco, pintura, siglo XXI
L’Occhia Occidentale, Nicola Samori. 2013.

O Placido Merino, con sus desnudos desgarradores cargados de potencia expresiva, que nos muestra a la raza humana decrépita y distorsionada a través de su pincelada pastosa, capaz de formar rostros y cuerpos con cierta deformidad, aludiendo sin duda alguna a lo macabro y a la muerte. 

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Laura, Placido Merino.

En los últimos años, la escultura de temática grotesca ha recibido muchos ejemplos a tener en cuenta, utilizando la deformidad en cuerpos alargados con extremidades insertas en cabezas humanas como hacen la pareja de artistas italianos Sara Renzetti y Antonello Serra, conocidos de forma grupal con el nombre de «Santissimi», capaces de hacernos sentir verdadero pavor al contemplar sus creaciones, realizadas con materiales plásticos como la silicona.

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Épave, Santissimi (sara renzetti and antonello serra). 2015.

Andrea Hasler, con sus esculturas de cúmulos de carne, busca plasmar los recovecos más íntimos de la mente humana en un mundo enfermo, siendo para la opinión de este humilde servidor, una de las producciones más inquietantes y perturbadoras de todo el arte grotesco en el panorama actual.

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Parte de la instalación «Irreducible Complexity», Andrea Hasler.

Al finalizar este viaje por las diferentes etapas, doctrinas y movimientos artísticos que han cultivado esta temática de «lo grotesco» nos resulta imposible dejar de plantear una serie de cuestiones:

¿Es intrínseco y común a la especie humana ese gusto por lo desagradable? Y si es así, ¿Por qué esta fijación recurrente? ¿Acaso el ser humano es capaz de apreciar la belleza existente en lo grotesco o por el contrario utiliza este arte degenerado para ensalzar lo bello con mayor intensidad? ¿Representamos la fealdad del mundo por la dualidad que nos define?

Dejando a un lado estas inquietudes, lo único que sabemos con certeza es la fascinación que esta temática provoca en nuestra mente y que seguirá presente con el paso del tiempo. 

Fuentes:

– http://www.thelightingmind.com/el-lado-oscuro-del-arte-el-arte-grotesco/

– http://luisantoniodevillena.es/web/articulos/que-es-el-arte-grotesco/

– https://culturacolectiva.com/arte/artistas-grotescos

– https://temasycomentariosartepaeg.blogspot.com/p/d-onatello.html

– https://www.uv.es/mahiques/ENCICLOPEDIA/DONATELLO/Magdalena.pdf

– Carrassat, P.F.R., Maestros de la pintura, Spes Editorial, S.L., 2005.

See Also

– Cuttler, Ch. D. (1968) Northern Painting from Pucelle to Bruegel. Holt, Rinehart y Winston, Inc.

– http://www.art-drawing.ru/gallery/category/1057-grunewald-mathis-gothart

– https://historia-arte.com/obras/cabeza-medusa-rubens

– https://www.elcuadrodeldia.com/post/162931652248/rubens-la-cabeza-de-medusa

– https://historia-arte.com/obras/saturno-devorando-hijo

Angelis, Rita de (1988). La obra pictórica de Goya. Barcelona: Planeta.

Hagen, Rose-Marie; Hagen, Rainer (2003). Francisco de Goya. Colonia: Taschen.

– https://historia-arte.com/obras/la-guerra-otto-dix

– https://archivoshistoria.com/testimonios-de-la-guerra-la-desgarradora-pintura-de-otto-dix/

– Crété, M., 1971, Hans Bellmer, biographie, CNAC, París. 

– http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-25382019000100271

– https://historia-arte.com/artistas/hans-bellmer

– https://www.moma.org/collection/

– https://joshuahoffine.com/

– https://jakeanddinoschapman.com/

– https://www.theartstory.org/artist/chapman-jake-and-dinos/

– https://www.ocimagazine.es/arte-chapman-brothers/

– http://www.nicolasamori.com/

– https://www.placidomerino.com/obras

– https://www.santissimi.com/home.htm

– https://www.andreahasler.com/

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