7 suicidas de la literatura

Reconocidos por su arte, amados por muchos, autores de toda condición han perdido la vida cometiendo actos suicidas.
 
1. Horacio Quiroga (1878-1937)

El escritor de cuentos uruguayo es conocido por haber sabido retratar la naturaleza como un elemento peligroso y salvaje, terreno hostil y oscuro, en sus Cuentos de la Selva.
No tuvo una vida fácil, siempre marcada por muchos accidentes y muertes. Su fin llega cuando decide tomarse un vaso de cianuro a los 58 años, tras descubrir que padecía cáncer de próstata.
 
2. Virginia Woolf (1882-1941)

Un fuerte trastorno bipolar marcó la vida de esta autora británica. Depresiva y melancólica, la escritora de Las Olas tuvo la suerte de rodearse de grandes intelectuales de la época, que se reunían en su casa.
La llegada de la Segunda Guerra Mundial destrozó su hogar, cosa que la empujó a una terrible depresión de la que no se recuperaría.
En 1941, Virginia se colocó su abrigo, llenó los bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse. Su cuerpo tardó días en ser hallado.
 
3. Agustín Goytisolo (1928-1999)

 
Este poeta barcelonés pertenecía a la generación del 50, caracterizada por un acercamiento a los pensamientos metafísicos e intimistas, con compromiso social y un ligero abandono del academicismo.
Agustín, en concreto, perdió a su madre durante los bombardeos fascistas sobre la ciudad Condal en 1938. Este hecho marcaría toda su producción literaria, con obras como Palabras para Julia, hasta su suicidio al arrojarse por una ventana. Hemos de apuntar que su familia siempre lo consideró un accidente.
 
4. Yukio Mishima (1925-1970)

Autor japonés muy prolífico, le gustaba mezclar las tradiciones del país nipón con la estética más vanguardista del momento, además de referencias sexuales y políticas.
Es conocido por escribir una tetralogía, El mar de la fertilidad, sobre la decadencia espiritual de la sociedad.
Preparó su muerte durante cuatro años, con el ritual del Seppuku (o Hara-Kiri), que consiste en el suicidio infligido al clavarse un puñal en el abdomen.
 
5. Mariano José de Larra (1809-1837)

Este periodista y escritor español es uno de los máximos exponentes del romanticismo íbero, además de ser el impulsor del género ensayístico.
Sus problemas amorosos, la situación política y su presumible depresión le llevó a dispararse en la sien acabando con su vida.
 
6. Ángel Ganivet (1865-1898)

Perteneciente a la generación del 98, era cónsul español en Letonia, donde vivía solo y triste. Autor de varios géneros, es conocido por su Idearium español. Su implicación política le llevó a quedar muy desengañado tras los desastres de 1898. Esto, sumado a que estaba enfermo de sífilis, le provocó una fuerte depresión.
Intentó acabar con su vida arrojándose al río Dvina, pero fue rescatado. Ya en el barco, y aprovechando un despiste de sus rescatadores, se tiró de nuevo al agua, consiguiendo su objetivo.
 
7. Ernest Hemingway (1899-1961)

Este autor estadounidense es uno de los mayores representantes de la literatura de su país durante el siglo XX. Fue reportero en las principales guerras mientras vivía, documentando por ejemplo la Guerra Civil española.
Ernest llegó a un punto de paranoia total, al creer que estaba siendo espiado por el FBI, hecho que se confirmaría años después de su muerte. Decide quitarse la vida con su escopeta favorita.

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