4 razones para no invadir Rusia

No hay que tener muchas luces para saber lo especial del clima ruso. Bueno, y de Rusia en general. Aunque teóricamente es un clima continental, posee en su enorme extensión características climáticas muy genuinas debido a su posición geográfica: desérticas estepas, frías tundras y vastas taigas. Desiertos, llanuras y bosques con temperaturas extremas en invierno y apenas cálidas en verano.

Algunos, sin embargo, han osado invadir semejante territorio a lo largo de la historia.

1- No te hagas el sueco

A comienzos del siglo XVII y bajo el reinado de Gustavo Adolfo -excelente comandante militar-, Suecia vivió sus días de mayor gloria imperial. Pero a finales del mismo siglo, un quinceañero Carlos XII, heredó el trono y provocó que las naciones vecinas que deseaban recuperar sus tierras se aunaran y formaran la Alianza del Norte. Esta unión estaba integrada por Dinamarca, Noruega, Sajonia, Polonia y Rusia.

Aunque la guerra comenzó bien para los suecos, ya que contaban con un ejército profesional y bien adoctrinado, la posterior decisión del joven rey sueco de invadir Rusia resultó el progresivo fin de este imperio; esconderse momentáneamente en la actual Ucrania no sirvió a los escandinavos para evitar los organizados ataques rusos y las inclemencias de su clima.

El ocaso imperial sueco se materializó en la siguiente década y fue precisamente Rusia quien se conformó como imperio con el zar Pedro I al frente. Rusia espabiló una vez más y cada vez tomaría más poder…

2- El peor invierno de Napoleón

En 1812, las tropas de Napoleón iniciaron la conquista rusa como parte de las famosas “invasiones napoleónicas” y a causa de una disputa por la previa firma de un tratado sobre territorios austriacos.

Casi 700 mil hombres cruzaron el río Niemen (actuales Bielorrusia y Lituania) y enfilaron camino a Moscú. Al llegar, el frío y el silencio absoluto helaron de miedo a los franceses. Los rusos habían abandonado la ciudad y cuando las tropas de Napoleón se asentaron, una horda de 100 voluntarios rusos incendiaron Moscú por los cuatro costados, dejando a los franceses sin posibilidad de reabastecimiento. En apenas un mes, se decretó la retirada de las tropas. Pero el invierno les cogió.

Se relatan historias horribles de supervivencia y de cómo sólo volvieron 1 de cada 5 soldados. Napoleón dejó de pensar que conquistaría Europa y supuso, junto a la batalla de Trafalgar, la decadencia de su imperio y su exilio a la isla de Santa Helena; a los rusos, por su parte, les valió para enaltecer su nacionalismo, clave en la historia rusa del siglo XIX.

3- Hitler no aprendió la lección

En plena Segunda Guerra Mundial y dentro del marco de la Operación Barbarroja (1941), las tropas alemanas comenzaron a enfilar camino a Rusia por orden del führer; Adolf Hitler no quería cometer los mismos errores que Napoleón, del que estudió sus dotes de estratega. Una manera de intentar cambiar el destino de su ejército fue dividirlo en tres grandes frentes. Napoleón, por contra, llevó a toda su ‘Grande Armée’ en uno.

Hitler había confeccionado la misión como una invasión relámpago que en apenas 2 meses tuviese solucionado el conflicto y reforzadas las fronteras. De ningún modo fue así. Para colmo, el invierno ruso volvió a llegar. Los alemanes no llevaban tanta equipación para el frío puesto que no imaginaban tener que pasar la estación allí, mientras que los rusos iban bien equipados: chaquetas y pantalones acolchados, gorras de piel y botas de fieltro.

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Los alemanes comenzaron ganando contiendas también pero la batalla de Stalingrado fue crucial para la resolución de la guerra. Esta reyerta es considerada una de las más duras, sangrientas y horribles de la historia. Algunos historiadores señalan que los prisioneros rusos apenas recibían alimento de los nazis, por lo que incluso se llegó a practicar el canibalismo. Muchos de los muertos y heridos nazis se debieron a un cambio de metabolismo provocado por el frío, la desnutrición y el estrés. Las temperaturas provocaban que hasta el combustible y el aceite de las superpodeorsas maquinarias nazis se congelase. Los rusos, cómo no, consiguieron mayor eficacia con mayor dureza de materiales, a pesar del atraso tecnológico respecto a Alemania.

Sin duda, este frente supuso parte del declive del III Reich, que mantenía otro gran frente con Inglaterra. Una vez más, los rusos escribieron una página en la Historia llamada “Aquí no se entra”.

Extra:

Nos remontamos mucho antes. De hecho, no se puede hablar de Rusia como tal realmente. Se trata de la Invasión mongola de Rus de Kiev en el siglo XIII. A pesar de que significó una victoria del mayor imperio contiguo de la historia, lo curioso reside en las consecuencias de la invasión.

Desde el 1223, Subotai -principal estratega de Gengis Kan– lideró conquistas contra varios príncipes eslavos. Esto continuó posteriormente con el propio nieto de Kan: Batú. Pero claro, aunque las conquistas resultaron un éxito, todo ello provocó -por azar o por destino- que se diesen los elementos claves para la formación de Rusia y de su devenir, claro está.

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